CARTAS DE IGNACIO BETRIU A LA HERMANA ROSA DE SAN ELÍAS CARMELITA DESCALZA

Ignacio Betriu. Paje de Claret (1825-1886). Nació en Areu (Lérida, España) en 1825. En su juventud ejerció el oficio de carpintero en Ventolar, junto a Ribas de Freser (Gerona), donde pudo conocer al P. Claret. Acompañó con gran fidelidad al Santo desde 1850 hasta 1864. De él dice el P. Claret: “Fue el más constante, de muy buenas costumbres, muy amigo de los pobres y muy celoso. Enseñaba también la doctrina cristiana a los pobres, y en las misiones la enseñaba a las demás gentes, a quienes daba o distribuía libros, estampas, medallas y rosarios de los que yo mandaba traer. Este muchacho se vino conmigo desde la América, y en el día aún esta en mi compañía” (Aut. 605). Siempre se refería a él como “el buen Betriu”. Conservamos varias cartas dirigidas por Betríu a la religiosa Rosa de San Elías, en las que se encuentran datos interesantes sobre el P. Claret. En 1864 ingresó en la Compañía de Jesús. Murió en Manila (Filipinas) el 27 de diciembre de 1886.

Estas 11 cartas de Ignacio Betriu a la Hermana Rosa de San Elías, que a veces hemos visto citadas, se encuentran en el Arxiu Claret de Vic (S.11-3), pero nunca han sido publicadas. Lo que verás a continuación son extractos de los originales de esas cartas en lo que se refieren exclusivamente a Claret. Las cartas de Ignacio Betriu tienen un gran interés por haber sido escritas por un espectador de primera fila como fue él, y alguna de ellas de gran intensidad dramática como la que narra el atentado de Holguín. Acompañamos las cartas con alguna nota explicativa. Las cartas van introducidas por un testimonio de la Hermana Rosa de San Elías donde afirma su autenticidad: “Cosas del Ecmo. Sr. Arzobispo Claret y también las cartas que nos escribía su Paje dándonos noticia de ellos y de las Santas Misiones del Sr. Ecmo. Claret, que todo es cierto y ciertísimo lo que dice su Paje que era persona de la misma verdad, y muy apreciado del Ecmo. Sr. Claret, porque conocía la sua bondad y confianza, y nosotras que tanto le conocíamos, decimos lo mismo, y todo lo podemos asegurar como lo mismo que me decía el mismo Ecmo. Sr. Claret. Rosa de S. Elías”.


Isla de Cuba

Holguín día 2 de marzo Año 1856[1]

Muy apreciada Hermana Rosa en J. y M. y todas las demás Hermanas también pues que para todas dirijo ésta para que sepan la Triste noticia ocurrida en la Persona del Sr. Exmo. Arzobispo en esta villa de Nuestro Arzobispado.

Sabrán que hace un mes que llegamos en esta villa a la vuelta de la Ciudad de Puerto Príncipe que ya había tres meses que estábamos en ella, y a la vuelta para Cuba pasamos por varios pueblos, como acostumbramos todos los años haciendo visita y misión en cada pueblo; el primer día de haber empezado la Sta. Misión en esta de Holguín al salir de la Iglesia que serían como las ocho y media de la noche, a los pocos pasos de la Iglesia salió un hombre de las Islas Canarias de entre medio la mucha gente que nos acompañaba; e hizo como que iba a besar el anillo al Sr Arzobispo; y al momento levanta el brazo y dio un fuerte golpe con una navaja de afeitar que traía bien afilada del mismo día, y partió toda la mejilla al Sr. Arzobispo. Desde el lado de la oreja hasta debajo la barba. Pasa de cinco pulgadas largo y hondo. Le pasó dentro la boca de modo que las mismas muelas detendrían de no pasar más abajo; de modo que arrojaba la sangre por la boca con mucha abundancia. Con el mismo golpe lo hirieron también de la muñeca. Aquí los tendones de los nervios. Esta tiene como dos pulgadas largo y una y media ancho. La sangre que le salió dicen sería de cuatro a cinco libras, y gran suerte que nos entramos al momento en una botica muy inmediata, y al momento vinieron cinco facultativos y lo curaron, que o si no se nos desangra si no son tan pronto. Ya pueden figurarse cuál sería el espanto que nosotros tendríamos; es el mayor de nuestra vida. Y no solo nosotros, sino todo el pueblo, toda la isla, y fuera de ella se horrorizaban al saber esta triste noticia. No puede figurarse Hermana Rosa el espanto tan grande que tuve cuando vi la mejilla del Prelado en dos partes y todo él bañado en sangre. Al momento pensé ¡ay! Dios mío, esta noche quedáis sin Prelado, y el Sr. Arzobispo también dijo con la boca llena de sangre: gracias a Dios que ha sido después del sermón de la Sma. Virgen, Y entonces más que nunca pensaba esta noche: la Virgen se lo lleva; y el día siguiente era fiesta de la Virgen y todo me ayudaba a tener más miedo de perderlo. Y como no me podía consolar, sosteniéndolo de la cabeza mientras lo curaban me dijo muy sereno, como si no tuviera nada: ¿por qué se espantan? dijo él, esto no es nada. Yo dije quién no se espantara, y él sin dar una queja ni un ay, nada, y dijo oyendo que hablaban del reo que ya tenían preso, dijo él que ya lo perdonaba al pobrecito. Esto admiró cuantos lo oyeron, pero luego los facultativos nos dijeron que no era herida mortal.

Ya cuasi está enteramente curado. Hace un mes que lo hirieron, la cura ha ido muy bien, Gracias a Dios, y bendito Dios y la Sma. Virgen que se han dignado dejárnosle todavía. Mañana cantamos el Te Deum en este pueblo y dentro ocho días nos vamos para (Santiago de) Cuba Dios mediante, para estar allí por la Semana Santa. Por lo tanto, les pido encarecidamente que nos encomienden a Dios y a la Sma. Virgen que nos guarden de tantas gentes malas que hay por todas partes. Pero también hay muchísimos de buenos, que se van llorando cuando preguntan por su salud, y porque no pueden verlo todavía. Al estar en (Santiago de) Cuba ya las volveré a escribir. Como estará mucho desearía saber de Uts. todas, y sin más por no tener más tiempo, manden en lo que gusten y cuando quieran de este Vuestro S.S.S.

Ignacio Betriu[2].


A la Hermana Rosa de S. Elías descalza

Madrid 24 de enero 1858

“… estaba aguardando si sería cierto lo que varias veces han hecho correr que el Arzobispo se iba, y por fin siempre ha sido mentira gracias a Dios[3].

Hace cosa de un mes que el Sr. Nuncio de esta se fue a Roma, y conocí que el Sr. Arzobispo se preparaba para irse con él a Roma, y habríamos estado unos días a Barcelona y luego querían salir directamente para Roma, y a la vuelta, si es que hubiese vuelto, habría estado unos en Cataluña.

La Reina le estorbó todo, porque no quiere que se marchare de ninguna manera. Pero todavía creo que iremos: y en Cataluña mayormente, creo no tardaremos mucho, a menos que las cosas se cambien, como tan a menudo lo hacen. … El Sr. Arzobispo está muy bueno, y todos los días con más deseos de trabajar para la mayor gloria del Señor. Casi no percibe el mucho frío que está haciendo en esta. Por lo mucho que está ocupado, en predicar y confesar, y tantas otras cosas, que ni para el rezo le queda tiempo. Casi no pasa día que no predique en una parte u otra. Todo Madrid están admirados, cómo puede él resistir tanto trabajar, sin descansar nunca. El fruto que hace y está haciendo es muy grande, porque de ésta da movimiento por todas partes de España, en conseguir esto o aquello, en bien de la Iglesia; y como le escriben tanto y tantas; unos para consultarle, otros para pedirle. Hasta el P. Coll le ha pedido para su nuevo Instituto de Monjas, y creo lo conseguirá lo que pretende; y así encomendamos a Dios y a la Sma. Virgen porque ha de ser para su mayor gloria, no le sacan de ésta porque, aunque tenga mucha gente que le quiera, también hay muchos malos y ricos que no le quisieran.

Ignacio Betriu

PD. Vivimos en la Carrera de S. Jerónimo a los Italianos, Madrid[4].

Hace días que tengo ésta escrita y estaba aguardando una cartita del Sr. Arzobispo para Uds. Y como está tan ocupado, aguardaré otra ocasión para que me la dé. Hace dos o tres días que ponen en los diarios de ésta que el Sr. Arzobispo pasa a Burgos, y de allí a Loyola a visitar aquel Convento. Ayer ya dijeron que no era verdad, y dicen que más cierto creen que saldrá para Cataluña para la Consagración del Sr. Obispo de Vic. Esto creo que será verdad, pero si acaso será inmediata de la Cuaresma, porque primero quiere hacer dos misiones, que tiene proyectadas en ésta; segunda y tercera semana de Cuaresma. Udes. y demás de Vich se van a alegrar mucho de poderlo ver, pero en ésta mucha gente están muy tristes, porque tienen miedo que no vuelva, o aunque vuelva más quisieran que no se fuera.


A la Sra. Rosa de S. Elías Carmelita descalza

Madrid 24 febrero 1858

Muy apreciada Rosa en el Señor… En la otra le decía entre otras cosas que en esta cuaresma pensábamos ir en Cataluña, pero ahora ya parece que no será tan pronto porque la Reina no lo quiere dejar salir por ahora porque había estado algunos días sin ir al Palacio, ya se decía que ponían otro de Confesor de S.M. y que el Sr. Arzobispo se iba. Algo había de eso; no que pusieran otro Confesor, pero que el Sr. Arzobispo tuvo algunos disgustos en el Palacio y de aquí venía el decir que se marchaba, de modo que venía mucha gente llorando a que no se fuera, muchísimos están pidiendo al Sr. que le conserve en Madrid.

Ya ha cambiado la cosa, el Domingo siguiente empieza Misiones en ésta en dos o tres parroquias seguidas, no hay iglesias capaces en esta población para el predicar, porque cuando dio ejercicios a las Señoras en una de las Iglesias grandes de Madrid, mujeres solas no cabían qué será ahora siendo hombres y mujeres.

Hace pocos días que vi en los papeles que Mosén Esteban Sala lo habían nombrado Arzobispo de Cuba, y creo que será verdad. Mucho me alegraré porque va a hacer grande bien en toda aquella Isla.

Ignacio Betriu


Sor Hermana Rosa de S. Elías

Sitio Real de S. Ildefonso, 12 de agosto de 1859

Ahora estamos en este Real Sitio hace más de un mes y creo estaremos hasta mediados de septiembre, porque este Sitio gusta mucho a los Reyes por ser muy fresco, y tiene muy buenas aguas y muy pintoresco. La Reina tiene un magnífico palacio y muchas otras casas, casi todo el pueblo es suyo con muy buenos jardines y mejores fuentes que son la admiración de los extranjeros.

Pasado el día de la Virgen nos vamos a Segovia, que está a dos leguas de aquí. El Señor Arzobispo ha de dar ejercicios al Clero y Misión al pueblo, como ha hecho aquí también ya, y por ser tan cerca de aquí la Reina le da permiso, que si fuera más lejos creo que no le daría[5].

Ignacio Betriu


A la Sor Rosa de S. Elías Carmelita

Madrid 5 octubre de 1859

… Esta tarde empezamos los Santos ejercicios en casa mismo, por nosotros, encomiéndame mucho a Dios y a nuestra querida Madre del Carmen, que me aproveche mucho de ellos y todos nosotros.

Le quería explicar varias cosas de Segovia, de Sta. Teresa y S. Juan de la Cruz, que hay cosas grandes de los dos; el Sr. Arzobispo se sentó en la misma silla donde se sentaba la Sta. las siete veces que estuvo en Segovia donde escribía Las Moradas, y tienen una carta suya…

Ignacio Betriu


Sin encabezamiento

Madrid 7 de mayo 1860[6]

… Nos hemos cambiado de casa y en la que estamos hemos añadido doble habitación que no había, y hemos tenido que hacer varias obras, y yo tengo que disponer y cuidar de todo; de modo que el Sr. Arzobispo salió esta semana para el Escorial y otros pueblos a predicar y esta vez, por primera vez, me he quedado en casa porque todavía hay pintores albañiles y carpinteros, y mientras el Arzobispo estará 10 ó 12 días o más fuera; le acabo de alistar la casa, y a más de esto la mucha gente que solicitan o quieren ver al Sr. Arzobispo, no nos dejan un cuarto en paz.

Vengo a concluir la carta en este Sitio Real de Aranjuez, que hace unos tres días que estamos aquí con la Real Familia y dentro tres o cuatro días pensamos volver a Madrid con los Reyes, que van para hacer la entrada de las tropas que han venido de Africa[7]. Los Reyes se vuelven en este Sitio pero nosotros nos quedaremos en Madrid, porque al Sr. Arzobispo no le gusta perder tiempo, aunque por todas partes lo aprovecha, pero en Madrid trabaja mucho, mucho. Estos cuantos días que estamos aquí es porque ayer pusieron la vacuna a la Infantita más chica, y como la Reina tiene tanta confianza con el Sr. Arzobispo, quiere que esté en estos casos, porque si él está dice que siempre sale bien todo. También anoche tuvieron un convite los Generales que estuvieron en la Guerra de África, y el Sr. Arzobispo también tuvo que ir, porque este convite ya convenía que se hiciera, porque así los Generales están más agradecidos de la Reina[8].

P.D. Hoy y ayer el Ecmo. e Ilmo. Sr. Arzobispo ha dado la Sagrada Comunión en un convento de este Real Sitio a 16 Monjas Profesas y 50 Novicias, porque van a fundar en dos o tres otros pueblos.

Ignacio Betriu


Sor Rosa

Escorial 23 de febrero de 1861[9]

Sobre lo que me dice U. si es verdad que S.E.I. está tres horas en una Misa y que la Sma. Virgen le habla allí, pueden Udes. estar sin cuidado porque no hay nada de esto, porque cabalmente yo le sirvo siempre la Misa; miren Udes. si lo sabría; yo no diré que la Sma. Virgen no le revele muchas cosas, que muchas las sé de cierto; pero esto de estar tanto tiempo en una Misa no es verdad. La gente habla mucho y sin saber la verdad, lo mismo hacen en éste y lo ponen en los periódicos, que es más.

Pasando por las poblaciones S.E.I . no tiene reposo hasta que ha predicado en todos los Conventos de Religiosas y demás Establecimientos para animarles más y más a que pidan mucho a Dios nuestro Señor por los muchos que le ofenden.

Hace unos 15 días que nos hallamos en este Real Sitio y Monasterio. El Sr. Excmo. no para en hacer reparaciones en él, porque ha estado algunos años casi sin gente y muy descuidado, y como ahora está a su cargo, lo ha mejorado mucho[10].

Debo decirle el versito que acostumbra a decir S.E.I. y es: Aun cuando se hunda el abismo – Fray Antonio siempre es el mismo. Esto suele decir cuando le preguntan cómo le va y cuando le dicen que él siempre está del mismo modo, tanto si trabaja mucho como si trabaja menos, y siempre bueno, gracias a Dios, cosa particular. A veces él mismo dice: ya ven Udes. cómo Dios cuida de mí, cómo siempre estoy tan bueno, y por esto echa su versito que siempre es el mismo, y en efecto es admirable en todo.

Ignacio Betriu


Sra. Hermana Rosa de San Elías

Sitio Real de La Granja 20 Septiembre 1862[11]

El seis de este saldremos de este Real Sitio para Madrid y el 12 saldremos otra vez de Madrid para el viaje de SS.MM. a Andalucía. Vamos a estar en unas veinte poblaciones. Para dar esta vuelta estaremos desde el 28 de octubre, un mes y 18 días. Ya puede U. calcular los malos ratos que voy a pasar, porque en estos viajes con los Reyes no se puede andar por las poblaciones de la mucha gente que acude, como es natural, y a más de esto, como S.E.I. llama tanto la atención como los Reyes hay poblaciones, que luego van más tras él que de los mismos reyes.

Hace pocos días que fuimos tres o cuatro días a Segovia con S.E.I. y el Capellán a ver a los Misioneros de Vich que están muy bien, y los quieren mucho allí, y hacen mucho bien por todos estos pueblos[12]. Le remito un poquito de cabello de S.E.I. como me pedía y siento el no habérselo mandado antes, y también le pongo un poco de cinta ya usada y sudada de su alzacuello, que también le gustará a U.

Ignacio Betriu


Hermana Rosa de S. Elías

Madrid 20 noviembre 1861

… Ahora le remito dos retratos más de S.E.I. que ya es hora; el uno para la Madre Priora y el otro para su amiga Carmen del Sagrado Corazón de Jesús encargando mucho que me encomiende a Dios, aunque supongo que lo hace.

Ignacio Betriu


A la Sra. Hermana Rosa de S. Elías

Madrid 16 enero 1863

… A S.E.I. le dieron un retrato (de S. Miguel de los Santos) antes de ir al viaje de Andalucía y todo el viaje le llevó con grande estimación, y le conserva porque le tiene mucha devoción, porque es un grande Santo que mucho nos honra a nuestra amada patria Cataluña[13]

El número de sermones que predicó durante el viaje fueron 205, de modo que hubo días de predicar 12 sermones, 11, 10 y 9 muchos días, y así no pasó un solo día de predicar, excepto los días de viaje. Los andaluces se quedaron admirados.

Desde que llegamos del viaje no para de dar ejercicios. A los dos días de haber llegado se fue al Escorial y predicó un novenario y enseguida deste, dio ejercicios a todos los Sacerdotes y Estudiantes, vuelve a Madrid, empieza ejercicios a dos Colegios, y ayer los empezó al pueblo, primeramente, a las mujeres y concluidos estos empezará para los hombres.

Ignacio Betriu

P.D. El retrato es el mismo que S.E.I. llevó en el viaje, y de camino lo llevaba en su librito al bolsillo, y se lo he cambiado por otro para mandarle el que llevó.


[1] Para facilitar la lectura hemos adaptado el texto a un castellano más correcto sin cambiar el sentido del texto original y respetando algunos modos propios del autor.

[2] Se conserva otra narración suya del mismo acontecimiento en carta a la Sra. Rosa Bofill y Camps del 12 de abril de 1862 (Arxiu Claret I-10, pg. 190-191).

[3] La situación al interno del matrimonio de la Reina era la causa de su disgusto. En una carta al P. Galdácano el 8 de febrero había escrito: “no sé qué rumbo tomar, ni si me quede o si me marche de la Corte… El carro del mal corre como vapor, y el curso del bien está totalmente paralizado” (EC I, 591, pg. 1506).

[4] Desde su llegada a Madrid el 26 de mayo de 1857 hasta el 28 marzo de 1859 el P. Claret residió junto a la iglesia llamada de Italianos, junto a la Carrera de San Jerónimo, actualmente desaparecida. En su lugar podemos ver hoy la ampliación del Congreso de los Diputados (las Cortes).

[5] En aquel entonces todavía no estaban los misioneros en Segovia, a donde llegaron en 1861. Claret se hospedaba en la casa del marqués del Arco.

[6] En marzo de 1859 el P. Claret había sido nombrado Protector del Hospital de Monserrat, hospital fundado para los naturales del Reino de Aragón (catalanes). Esto le dio la posibilidad de tener un espacio propio donde habitar, ubicado en la Plaza de Antón Martín, donde actualmente está situado el Teatro Monumental.

[7] Efectivamente las tropas entraban victoriosas en Madrid el 12 de mayo.

[8] En este banquete del 6 de mayo se sentaron a ambos lados del P. Claret la Duquesa de Tetuán y la Marquesa de Malpica (La Esperanza, 7 de mayo de 1860).

[9] Esta carta no se encuentra en el Arxiu Claret, pero conservamos un extracto copiado por un desconocido en el Archivo General (G C 15 09).

[10] El 5 de agosto de 1859 había sido nombrado oficialmente Presidente del Real Monasterio de El Escorial. Lo restauró materialmente y creó un gran centro de vida cristiana. Su renuncia fue aceptada el 24 de junio de 1868.

[11] Ver la nota 6.

[12] La comunidad de los misioneros claretianos había sido fundada oficialmente en Segovia el 22 de noviembre de 1861.

[13] San Miguel de los Santos nació en Vic en 1591.Fue canonizado el 8 de junio de 1862. Claret no pudo asistir a la Canonización.

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