Presentación del Padre General

La vida misionera auténtica solo es posible cuando extraemos de nuestro pozo carismático lo que constituyó la fuente de vitalidad apostólica para nuestro Fundador y varias generaciones de claretianos. Claret habla de sus compañeros como de aquellos que han recibido el mismo espíritu que le animó a él (cf. Aut 489). Somos claretianos porque también nosotros hemos recibido ese mismo espíritu para proclamar el Evangelio hoy. Un contacto más cercano con nuestro Fundador y con la historia de la Congregación nos ayudará a avivar las llamas del espíritu misionero y a encontrar caminos urgentes, oportunos y eficaces para llevar a cabo nuestra misión en el tiempo que nos ha tocado vivir.

La fidelidad a las raíces y la apertura a las nuevas realidades reclaman una fructífera relación con los claretianos mayores que caminaron antes que nosotros. El papa Francisco, dirigiéndose a los consagrados, nos recuerda la importancia de esta mutua relación:

Porque si los jóvenes están llamados a abrir nuevas puertas, los ancianos tienen las llaves. Y la juventud de un instituto está en ir a las raíces, escuchando a los ancianos. No hay futuro sin este encuentro entre ancianos y jóvenes; no hay crecimiento sin raíces y no hay florecimiento sin brotes nuevos. Nunca profecía sin memoria, nunca memoria sin profecía (Homilía, Jornada de la Vida Consagrada, 2018).

El proyecto del Año Claretiano es un esfuerzo humilde que busca ayudar a la actual generación de claretianos a caminar según el espíritu del Fundador y a que todos nos familiaricemos con nuestros antepasados cuyas vidas moldearon nuestra historia.

El P. Gonzalo Fernández Sanz, Prefecto General de Espiritualidad, junto con sus colaboradores, emprendió este ingente proyecto con mucho amor y dedicación. A través de estas líneas, quiero expresarles a todos mi agradecimiento.

Insto a todos los claretianos a servirnos de este instrumento para crecer gozosamente en nuestra vida claretiana y producir frutos en la misión.

La versatilidad del proyecto nos permite abrevarnos en las varias fuentes espirituales incluidas en él y disfrutar de sus contenidos en cualquier momento y lugar, ya que podemos encontrarlos en copia impresa, versión digital, aplicaciones, etc. Un claretiano motivado, con un mínimo de autodisciplina, puede fácilmente ajustar el proyecto en el marco de su vida cotidiana integrándolo en la oración común de la comunidad o en la hora de oración personal recomendada por las Constituciones (cf. CC 37). Hagamos juntos este viaje a las fuentes carismáticas y caminemos hacia las periferias con la alegría del Evangelio.

La sabiduría oriental afirma: “Gota a gota se llena el recipiente de agua. Del mismo modo, el hombre sabio, haciendo, poco a poco, acopio de él, se llena    de bien”. Enraizados en Cristo a través de nuestra tradición carismática, seremos como “un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña” (Is 58,11).

Roma, 19 de marzo de 2019
Solemnidad de san José, Patrono de la Congregación

 

Mathew Vattamattam, CMF

Superior General

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