TORRES VALENTINES, José María

Miralcamp (Lérida), 24.I.1910- Basilan (Filipinas), 13.V.1982. Misionero Claretiano y doctor del pueblo en China y Filipinas.

Nació en el seno de una familia humilde y muy religiosa. Ingresó en el Seminario Claretiano de Barbastro el ańo 1921 y profesó como Hermano Coadjutor en Vic el 15 de agosto de 1927.

Después de una breve estancia en Marsella practicando como enfermero fue destinado a Roma para estudiar medicina con especialización  en enfermedades tropicales, con el fin de prepararse para la nueva misión que los misioneros Claretianos estaban abriendo en China. Torres llega a la misión de Tunki, provincia de Antwei, en China el ańo 1935. En vista de la gran necesidad de asistencia médica en aquella zona abre un dispensario médico donde ha de tratar entre 300 y 400 enfermos cada día. Entonces fue bautizado con el nombre “Doctor Tu-yo-joį”, que significa Torre hermosa de oro. Con gran dedicación y estudio de las enfermedades locales  logró establecer una estructura médica básica en la región, entrenando incluso a médicos rurales para atender a las necesidades de los pueblos mįs apartados. Fue precisamente durante los difíciles ańos de la guerra contra los japoneses (1941-45) cuando su labor de asistencia médica fue mįs notoria y reconocida. Un reconocimiento del gobierno chino en 1946 agradecía sus méritos por su extraordinaria labor a favor de las victimas y refugiados de guerra y, sobre todo, con la profunda satisfacción de los 2 millones y medio de pacientes que, según muestran los archivos, pasaron por sus dispensarios.

Durante la revolución comunista los misioneros extranjeros fueron también víctimas de todo tipo de acusaciones y calumnias hasta el encarcelamiento y la persecución. El Dr. Torres hubo de sufrir mįs de 14 juicios populares para responder a las acusaciones de los líderes revolucionarios y librado siempre por el pueblo que reconocía con agradecimiento el cuidado y las atenciones del doctor misionero. Pero finalmente el día 1 de noviembre de 1952 salía expulsado de China junto con los últimos misioneros de su equipo.

            Después de un breve periodo en Hong-Kong, el equipo misionero parte para las islas Filipinas. El Dr. Torres se ofrece para trabajar misioneramente en la isla de Basilan, una pequeña isla situada entre la isla de Mindanao y el archipiélago de Sulu, y habitada por varias tribus musulmanas con una pequeña minoría cristiana. Allí desarrollará su labor hasta su muerte. Había que comenzar de cero en una situación de suma pobreza. Una epidemia en la zona le forzó a atender urgentemente a los enfermos  y pronto su fama se extendió por toda la isla. Con un permiso especial del Presidente de Filipinas y a petición de los habitantes de la isla, comienza de nuevo su labor médica y construye una clínica y un pequeño hospital con todo el material médico y quirúrgico necesario. Desde entonces permaneció en Basilan atendiendo día y noche a los cientos de pacientes de todas las clases sociales, sobre todo a los mįs necesitados, musulmanes y cristianos, que cada día llegaban a su casa.

            Varias veces acusado por otros médicos locales que no veían con buenos ojos la labor del “Doctor Padre” como se le conocía, la población ha tenido que recurrir varias veces al Presidente de la nación para concederle permisos especiales para ejercer de nuevo su profesión médica a favor de los indigentes. Durante la rebelión musulmana  que tan trágicamente ha afectado la isla de Basilan, el D. Torres fue el único doctor en la zona de Lamitan a pesar de las amenazas por parte de algunos rebeldes y llegar incluso a destruir su hospital que consiguió construir de nuevo y donde descansan sus restos, el hospital del Dr. José María Torres, Doctor por aclamación del pueblo.

Ángel Calvo cmf.

Tomado del Diccionario Biográfico Español (real academia de la historia)

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