RAMÓN FONT

RAMON FONT

El Excmo. y Rvmo. P. Ramón María Font y Farrés nació el día 20 de febrero de 1874 en la antigua y pintoresca villa de Rupit, provincia de Barcelona, España. – Sus padres fueron don Vicente Font y doña Rosa Farrés, quienes educaron a todos sus hijos no sólo en las ciencias y artes, sino especialmente en la doctrina de Cristo, mereciendo que Dios escogiera, de entre sus hijos, a dos de ellos: a Rosa para Religiosa y a Ramón para Misionero Hijo del Inmaculado Corazón de María.

Después de cursar Humanidades en el célebre Seminario de Vich, donde se formaron el gran filósofo y sacerdote Dr. Balmes y el santo Arzobispo de Cuba Monseñor Antonio María Claret, fundador de la Congregación Cordimariana, ingresó en la citada Congregación, haciendo su Profesión de Votos Perpetuos el 20 de agosto de 1893 ; habiendo sido Ordenado de Sacerdote el día 1de septiembre de 1901 y en alas de la Obediencia, se traslada a América, quedando definitivamente consagrado al cultivo de esta porción selecta de la Viña del Señor.

La República del Perú mereció la dicha de recibir a este virtuoso sacerdote y Misionero ejemplar, hombre que ardía en caridad y que abrasaba por donde pasaba; pronto llenó de admiración la bella capital de Santa Rosa. Tan peregrinas cualidades no pasaron inadvertidas al Excmo. Arzobispo de Lima, Monseñor García Irigoyen, quien designó como Visitador de la Arquidiócesis al R. Padre Font, que con todo acierto desempeñó tan delicado encargo de responsabilidad pastoral; era el presagio de su brillante carrera episcopal.

También en Chile, con celo, ilustración y espíritu apostólico, trabajó tanto en las Misiones de la campiña como en Ministerios en Santiago, habiendo sido siempre muy admirado por su oratoria convincente y por sus dotes de gobierno paternal discreto.          

Las Casas fundadas por el ilustre y dinámico Padre Font son: Cocharcas, en Lima; Cochabamba, Oruro y Tarija, en Bolivia.

Siendo Párroco de Cocharcas sucediole que, al socorrer espiritualmente a un indígena -que residía lejos de la capital-, se malogró su pierna con varias heridas, enfermedad que le acompañó hasta su muerte.

Como primer Superior y fundador de la Casa de Cochabamba levanta el edificio, residencia de la Comunidad y el artístico Santuario del Corazón de María; y aunque estos trabajos sean suficientes para absorber la vida de un hombre común, no lo son para un hombre del temple del P. Font, quien desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor, que lanza ya en los monasterios, ya en las juventudes, ora en las catedrales, ora en las Misiones campesinas.

El P. Font fue siempre un Misionero, un Apóstol a lo Antonio María Claret; que nada le arredra, que se goza en las privaciones, que aborda los trabajos, que abraza los sacrificios, que se complace en las calumnias -y se alegra en los tormentos.

Bolivia, en el año 1924, se prepara a celebrar solemnemente el primer centenario de su gloriosa independencia; y de común acuerdo el Excmo. Sr. Nuncio Apostólico, Monseñor Cortesi, y el señor Presidente Saavedra, obtienen del Sumo Pontífice la creación de las tres nuevas Diócesis : Oruro, Potosí y Tarija, cayendo el nombramiento de Obispo de la última en la persona del abnegado, sencillo y ejemplar Padre Ramón María Font, tan querido en todo el departamento de Cochabamba y venerado por su numeroso y culto clero secular y regular, elegido para Obispo de Tarija el día 17 de noviembre de 1924, fue consagrado en el mes de marzo de 1925, habiendo tomado posesión de su cargo; pronto advirtieron los tarijeños que Dios les había dado un pastor manso y humilde, según el divino Corazón de Jesucristo, Pastor supremo.

Cumpliendo su sagrado deber, visitó todas las Parroquias y capillas a caballo (a pesar de las heridas de su pierna); siendo a veces acompañado por el abnegado P. Columbano María Puccetti, franciscano, verdadero apóstol de Tarija, y otras por los Misioneros Cordimarianos.

Cuando delicado de salud sintiose más abatido por la enfermedad de sus ojos y, en consecuencia, se vio obligado a suspender personalmente las visitas pastorales, encomendó a otro Padre de la Comunidad este encargo, con la recomendación especialísima de tratar a todas las almas con la mayor paciencia y caridad para llevarlas a Cristo Redentor; misión que el referido Padre desempeñó a satisfacción de Monseñor Font desde el año 1936 al 1943.

Manifestándose en Monseñor Font notable mejoría después de algunas intervenciones quirúrgicas, la Nunciatura Apostólica quiso presentar al Santo Padre a Monseñor Font para Prelado de Cochabamba y Arzobispo de Sucre; ofrecimientos que Monseñor Font agradeció, pero que no aceptó por el cariño que tenía a su querida Diócesis Tarija, y que conservó hasta sus últimos momentos, pues  antes de expirar dijo : “Dios mío, aceptad mis dolores para la salvación de todas las almas de esta Diócesis que me habéis encomendado; ovejas vuestras son, ¡0h Jesús mío! buen Pastor, conducidlas todas al rebaño de vuestra gloria”.

 Y para que las almas tengan pastores que las guíen, con su peculio costea los estudios de los aspirantes tarijeños al Sacerdocio en los Seminarios dé La Paz y Sucre.

Considerando al Ecmo. Monseñor Ramón María Font y Farrés como hombre público y patriota, es de justicia reconocer su papel importante al reclamar los derechos de Bolivia sobre las extensas y fértiles regiones del Bermejo y Lipeo, presentando esas sugerencias apremiantes al Congreso Boliviano.

En las Exposiciones internacionales de Sevilla y Barcelona, en 1929, vemos la figura prócer de Monseñor Font representando a Bolivia, y en el Congreso Misional celebrado en esa ocasión en Barcelona, ante la familia real española y un millón de asistentes; su oratoria fácil y vibrante recuerda a la Madre España las necesidades espirituales de Bolivia; y fue en esa ocasión cuando consiguió para nuestra Patria Sacerdotes, Misioneros y Religiosas, que con grande espíritu de sacrificio vinieron a colaborar a tan magna empresa de la Iglesia católica en Bolivia, que es elevar siempre y más y más el nivel cultural, moral y social del pueblo. Hay que reconocer que Monseñor Font es de esas almas que sólo piensan en seguir e imitar a Jesucristo Y en trabajar y sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y el bien de las almas.

Un verdadero triunfo para la causa de Jesucristo fue el Congreso Eucarístico que Monseñor Font promovió en Tarija el año 1937 y que fue abrillantado con la presencia del Sr. Nuncio Apostólico, del Sr. Arzobispo Pierini y Monseñores Antezana, Loaiza y Vigiani.

Representando a Bolivia en Roma con motivo de la Beatificación del Arzobispo Antonio María Claret, el pueblo romano admira su rozagante manto y mayestática figura, y son muchos los que le apellidan Il Cardinale di Bolivia.

Admirable fue su actuación en todas las ciudades de la Argentina que visitó con motivo del grandioso Congreso Eucarístico de Buenos Aires; y en Salta, dirigiendo la Peregrinación Tarijeña al Señor y Santísima Virgen del Milagro.

El día 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, cae Monseñor Font en el lecho del dolor, donde se acrisolan sus virtudes, oro del alma. Conociendo el ilustre enfermo la gravedad de su dolencia, dispone que se le administren los santos Sacramentos con toda la solemnidad prescrita por el Pontifical Romano. El día de la Asunción es la última noche de su vida. Cuando, abriendo los ojos, se fijó en la imagen del Corazón de María, exclamó: “¡Madre mía, cuánto tardas en llevarme; ven pronto, llévame al cielo!”. Tarija despertaba en la madrugada del 16, sábado, al doblar las campanas de la catedral anunciando que su santo y primer Obispo había muerto. La última señal de vida fue una plácida sonrisa. Así mueren los santos.

Juan Evangelista Núñez

 

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