Patrocinio Giner

BEATA M. MARÍA PATROCINIO GINER

Misionera claretiana, mártir

 

Testimonio martirial

El 11 de marzo de 2001 fue beatificada la M. María Patrocinio Giner, misionera claretiana, junto con otros 232 mártires de la misma archidiócesis de Valencia. Con ella se aumentaba el número de beatos de la familia claretiana. La M. María Patrocinio nació en Tortosa en 1874 y por muchos años fue formadora de las jóvenes generaciones de claretianas y educadora en Carcagente (Valencia). Su nombre de pila fue María Cinta Asunción. Murió mártir en el Portichol de Valldigna (Valencia) el 13 de noviembre de 1936 durante la persecución religiosa en España.

La M. María Patrocinio perteneció a una familia numerosa de honda tradición religiosa. De los siete hermanos que llegaron a la edad adulta, uno fue sacerdote franciscano y otras dos hermanas religiosas, además de un tío sacerdote. Alumna de las claretianas en Carcagente, ingresó en la Congregación, profesando el año 1893 con el nombre de María Patrocinio de san Juan. Se distinguió pronto como excelente formadora, con un gran don de gentes y capacidad de gobierno. Tras ser superiora en Carcagente, se le encomendó la tarea de fundar, en 1926, una nueva casa en Puerto de Sagunto (Valencia – España) con el fin de iniciar un colegio para las hijas de los empleados de los Altos Hornos de Vizcaya. Ese mismo año se le requirió de nuevo en Carcagente como Superiora. Pronto comenzó a enrarecerse el ambiente político en España, lo que repercutiría en la vida de las religiosas claretianas y en su trabajo. En 1931, un tumulto de gente anónima atacó a pedradas el convento del Puerto de Sagunto. Cuando pudieron salir, la M. Patrocinio se aprestó a dar salida primero a las niñas y luego fue a recoger el Santísimo Sacramento del sagrario. Al ser registrada, debido a un bulto sospechoso, respondió: «Llevo a Jesucristo Nuestro Señor y moriría mil veces antes que entregarlo». Efectivamente, esto ocurriría cinco años más tarde. Pero antes tuvo que sufrir todavía registros, amenazas, insultos, hasta tener que abandonar el convento en mayo de 1936 debido a la presencia en Alcira (Valencia) de grupos revolucionarios. Refugiada con otras hermanas en el Huerto del Mirador, en septiembre tuvo que cambiar de nuevo el lugar de refugio para no comprometer a su familia. Hasta que finalmente el 13 de noviembre de ese año, mientras rezaban el rosario, con la llamada de los milicianos a la puerta sonó la llamada al martirio, a la que ella respondió con valor y serenidad. Aquella misma noche fue fusilada camino de Tavernes. Tenía 62 años de edad y 42 de profesión religiosa.

La beata Patrocinio sufrió también persecución solo por ser religiosa. Buscada muchas veces y sometida a molestos interrogatorios, detenida y amenazada, se mantuvo firme y valiente. Por fidelidad a su fe y a su vocación aceptó con fortaleza y serenidad la muerte orando y perdonando. Fue detenida el día 13 de noviembre de 1936. Estaba en la casa rezando el rosario cuando llamaron a la puerta de la calle de modo tumultuoso, y preguntaron los milicianos por la Superiora del Colegio. Entonces salió ella valientemente, les dijo que no era superiora, sino una simple hermana y exigieron que se fuera con ellos. No hubo juicio. Su delito fue ser religiosa (cf. 2, p. 21). Junto a ella moría su hermana Carlota, religiosa agustina ermitaña, y la beata María del Olvido Noguera, ex alumna del Colegio de María Inmaculada y alumna muy querida de la propia Patrocinio Giner.

Estas fueron algunas de las frases previas a su martirio: «Qué nubarrones tan negros nos cubren, pero como nuestra confianza está puesta en Aquél que nos ha dicho “triunfaré de mis enemigos y reinaré en España” […] en medio de tanta persecución, nuestra fe se robustece, el corazón se purga y la voluntad se dispone a sufrir todo lo que el Señor permita nos venga, que todo sea para nuestro bien» (2, p. 17).

A los verdugos: «Vosotros no sabéis lo que hacéis, algún día os pesará. Yo os perdono de corazón y acepto con gozo lo que Dios permite, porque me vais a abrir las puertas del cielo; ¡desde el cielo rogaré por vosotros!» (2, p. 22).

La Congregación de las Misioneras Claretianas encuentra en la beata M. María Patrocinio Giner la máxima expresión del estilo de vida y de misión que le infundieron sus fundadores, san Antonio María Claret y la venerable M. María Antonia París, quien en una ocasión escribió: «Ojalá tuviéramos la dichosa suerte de sellar nuestra vida derramando toda nuestra sangre en confirmación de la Ley santa del Señor».

Hoy hacemos memoria de la M. María Patrocinio, siguiendo el consejo del Santo Padre en la homilía de su beatificación: «La sangre de los mártires es semilla de cristianos. Esta expresión, acuñada durante las persecuciones de los primeros siglos, debe hoy llenar de esperanza vuestras iniciativas apostólicas y esfuerzos pastorales en la tarea, no siempre fácil, de la nueva evangelización. Contáis para ello con la ayuda inigualable de vuestros mártires. Acordaos de su valor, fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre».

María Patrocinio Giner —mujer completa, enamorada de Dios y entregada totalmente a su misión— fue beatificada por SS. Juan Pablo II el día 11 de marzo de 2001. Que ella interceda por todos nosotros.

BIBLIOGRAFÍA

  1. ÁLVAREZ, J. Beata Madre María Patrocinio Giner, Mártir Claretiana, Canto de fe, esperanza y caridad, Roma 2001.
  2. MISIONERAS CLARETIANAS. Amar es darse, Madre Patrocinio Giner, Mártir Claretiana, Roma 2001.
  3. POSITIO de la Madre María Patrocinio Giner de San Juan, Roma 1996.
  4. MISIONERAS CLARETIANAS. Dar la vida por Cristo, Roma 2001.

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