Miguel Xancó

MIGUEL XANCÓ Y PENYELLA

 

Nació en Corbera, provincia y diócesis de Barcelona, el día 12 de Agosto de 1836, siendo regenerado el mismo día en las aguas bautismales.

Sus padres hubieron de darle una instrucción esmeradísima, pues aun antes de entrar en la Congregación llevaba una vida de mucho fervor, haciendo penitencias que se leen solamente en las vidas de los grandes santos, dedicándose con entusiasmo a erigir centros de las conferencias de San Vicente de Paul en Corbera y en los pueblos comarcanos.

Su padre murió, quedando Miguel al frente de la casa: con ocasión de unas misiones predicadas por nuestros padres de Gracia, se encantó con la idea de entrar en nuestra Congregación en calidad de Hermano Coadjutor.

Para poder realizarlo, trabajó cuanto pudo para dejar a su madre bien cuidada, y entonces, confiando en que su hermano mas pequeño, que ya tenía mayor edad, cumpliría como buen hijo, partió para la vida religiosa, con la bendición de su santa Madre.

En 1864 entró en nuestro noviciado, donde al mes de permanecer como postulante, recibió permiso de comenzar formalmente el año de prueba.

El día 22 de Octubre de 1965 se consagraba a Dios después de la misa que celebrara el Beato P. Claret.

Permaneció en Vich tres años más, y en Agosto de 1968 iba a Selva del Campo a preparar la casa para los miembros de la comunidad.

Allí le cogió la revolución del 30 de Septiembre de la cual se escapó; huyendo, por una puerta de la huerta: caminó hasta llegar a Barcelona y de aquí pasó a Vich.

El día 23 de noviembre llegaba a Perpignán con el santo P. Clotet: fue el brazo derecho de los superiores para arreglar los colegios de Prades y Thuir.

El día 23 de Mayo de 1872 desembarcaba en Valparaíso.

Vivió en Chile el resto de sus días, muriendo santamente en Curicó el día 23 de Septiembre de 1887.

 

Hombre: El Hermano Xancó era un cocinero habilidoso, y un hortelano solícito: trabajó mucho en albañilería, así en España como en Chile, construyendo templo y decorándolos.

De, él dice la esquela mortuoria que se escribió en los libros locales de Curicó que era muy capaz, inteligente, de buena voluntad. De mucho talento práctico para las obras.

En Chile dejó monumentos de su celo y de trabajo. Era muy laborioso, y en ocasiones, a causa del exceso de trabajo que su salud, y buena voluntad admitían complacidos, parece que fue ayudado por manos de ángeles para preparar los alimentos de la comunidad, ya que pocos minutos antes de la hora se le vio dejar el trabajo de sus ocupaciones agrícolas y constructoras, para entrar en la cocina a prender el fuego.

Era muy robusto, de mucha amabilidad, de carácter sumiso, observador, respetuoso, de un corazón grande.

 

Santo: El Hermano Xancó ha dejado fama de santo en la congregación: fama que no ha desaparecido con los años.

Fue muy apreciado por el Rmo. P. Xifré, quien lloró al saber su muerte, le tributó grandes elogios y dijo que en él tenía grandes esperanzas para el bien del Instituto.

Su espíritu era muy robusto, basado en la propia abnegación y en el sacrificio: tuvo dones elevados de oración, era humildísimo y trabajador, teniendo siempre delante de sus ojos el bien de la Congregación.

Era de una fe muy firme, y al parecer Dios le favoreció con gracias gratis datas, como don de profecía, penetración de espíritus etc.

Su exactitud en el cumplimiento de sus deberes religioso, su devoción especial a la santa Misa, su fervor en el templo le merecieron con justicia la fama de santo que dejó después de su muerte.

 

Profesaba acendrada devoción a la Santísima Virgen, quien al parecer realizó, verdaderos prodigios para que el Hermano pudiera seguir adelante en la construcción de templos a ella dedicados.

Amante de la mortificación, pasaba los días sin tomar el alimento que los nuestros le llevaban, mientras estaba levantando la casa e iglesia de La Serena, de manera que casi no se concibe como su salud no se resentía en medio de unos trabajos tan costosos y de tanta responsabilidad.

Murió en Curicó del cólera, después de haber dejado a sus hermanos de comunidades recientes ejemplos de paciencia y fervor.

A los nueve años, con motivo de ser trasladados sus restos, se encontró el cuerpo del recordado Hermano enteramente incorrupto.

(Véase el libro del P. Alduán titulado Biografía del Siervo de Dios Miguel Xancó y Penyella: fue impreso en Santiago de Chile en el año 1920).

 

José María Berengueras cmf.

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