ANASTASIO ROJAS

ANASTASIO ROJAS HERNANDO

 

Nació el 14 de Junio de 1885, en la Villa de Aranda de Duero, que tan selectas vocaciones ha proporcionado a nuestra Congregación. Los piadosos consortes D. Francisco y Dña. Vicenta tuvieron siete hijos, a quienes dejaron la rica herencia de sus virtudes cristianas, educándoles en el santo temor de Dios y en una devoción profunda y cordial a la Sma. Virgen de las Viñas, Patrona de Aranda.

Dios nuestro Señor y la Santísima Virgen escogieron entre los siete hermanos al niño Anastasio, que frecuentaba nuestra Iglesia como piadoso y simpático monaguillo, para la vida sacerdotal y misionera.

Fue nuestro Colegio de Segovia, donde el Postulante Sr. Rojas comenzó a troquelarse en los moldes del Misionero cordimariano.

 

Cuadro maravilloso el que ofrecía entonces nuestro Postulantado Segoviano, donde se respiraban las finas esencias de los fervores de los primitivos Padres de la Congregación; donde parecía oírse el eco de la voz de nuestro Santo Padre Fundador en el convento e Iglesia de San Gabriel, en cuyo púlpito había cantado las glorias del Corazón de María y en cuya tribuna había recibido las confidencias de la Madre.

En el viejo convento segoviano, había convivido el Santo Fundador con sus Misioneros en las frecuentes visitas que les hacía desde La Granja dirigiendo a la primitiva Comunidad los ejercicios Espirituales. Allí comienza el Sr. Rojas su Postulantado el 26 de Junio de 1897, bajo la acertada dirección del R.P. Julián Munarriz. Ya desde entonces comenzaron a dibujarse las espléndidas dotes con que Dios le adornó: carácter franco y alegre, inteligencia pronta y sobresaliente, corazón generoso y amable, voluntad firme y decidida. Allí bebió con ansias de enamorado el amor filial a nuestra Santísima Madre, aprendiendo de labios de su Padre Prefecto la doctrina de la perfecta devoción a la Virgen y practicándola según el método de San Luis María Griñón de Montfort. Entre los muchos y óptimos Postulantes, que por aquellos años se formaron en Segovia, el Sr. Rojas fue uno sobre los que se cifraron las más fundadas esperanzas y pronósticos más halagüeños, por sus notas de sobresaliente, por su piedad honda y sincera y su carácter envidiable.

Con tales notas e informes comienza el santo Noviciado en Cervera en Agosto del año 1900, teniendo de Maestro al R.P. Cipriano García sucesor del célebre Padre Sánchez. Allí profesó perpetuamente el 3 de Noviembre de 1901, y cursa los tres años de Filosofía y el primero de Teología. Los estudios de 20 y 30 año y los dos de Moral los hace en Santo Domingo de la Calzada, formando de nuevo su espíritu, el 20 y 3er año, con el R.P. Julián Munárriz. Transcribiremos una nota muy breve de dicho Padre que dice: «le recibí de manos de su religioso padre y le tuve durante dos años de Teología; siempre le profesé un afecto íntimo, junto con una alta estimación de sus buenas cualidades, sobresaliendo por su observancia y por la devoción a la Sma. Virgen”. Hasta aquí la corta, pero sustanciosa información del P. Munárriz. Sus condiscípulos testifican haberse distinguido por su trato afable y buen carácter, por su sólida formación y sus relevantes cualidades intelectuales y morales. En Cervera recibió la sagrada tonsura el 2 de Noviembre de 1902 de manos del Rdmo. Sr. Benlloch; y en Santo Domingo de la Calzada le confiere las Ordenes menores el I de Julio de 1906 el Rdmo. P. Coll, y el Subdiaconado y Diaconado el Excmo. Cardenal Aguirre el 6 de Septiembre y 10 de Octubre de 1908. Finalmente sube las gradas del Altar el 9 de Mayo de 1909, ordenándole de Presbítero el Exmo. Sr. San Román y Elena.

En un manuscrito que conservó toda su vida y que redactó en esta fecha memorable, da fervientes gracias a Dios y a María por haberle escogido para su ministro; y hace atinadísimos propósitos para su vida sacerdotal y misionera. Por revelar su espíritu eminentemente sacerdotal, copiaremos uno de su párrafos, que dice así: “Soy sacerdote, íntimo de Jesús y confidente de su divino Corazón. Soy sacerdote, hijo predilecto de María, entre los más amados de su Corazón Inmaculado, cual otro Evangelista: Ecce Mater tua”. Y entre sus propósitos estampa el siguiente: “Quiero ser digno religioso, fervoroso sacerdote y apóstol ardiente de los Sagrados Corazones de Jesús y de María”.

De entre sus numerosos condiscípulos fue elegido para completar los estudios en la Ciudad eterna, doctorándose en Sagrada Teología en el año 1910. Desde este mismo año a 1913 desempeña la cátedra de Teología fundamental en el Colegio Mayor Calceatense, pasando a ser auxiliar del Teologado hasta el 5 de Agosto de 1916 en que le nombran Prefecto de Postulantes del Colegio Menor. A partir de esta fecha su vida se desarrollará, con pequeños intervalos, en la formación de nuestros jóvenes misioneros y en distintos cargos de gobierno, alguno de ellos de grande responsabilidad. Después de tres años en el Colegio Menor pasa con el mismo cargo de Prefecto de Postulantes a Segovia en Agosto 1919, donde continúa hasta el año 1926, descontados algunos meses que desempeña idéntico cargo con los Teólogos y Moralistas de la Calzada y Segovia.

En Agosto del 1925 es nombrado Prefecto de los Sres Moralistas en Segovia; pero su delicada salud no le permitió desempeñarlo más que unos meses. Y tras de un pequeño descansar, le vemos en Agosto del 1926 como primer Superior de la reciente fundación de San Vicente de la Barquera. Aquí permanecerá hasta el 25 de noviembre del 1927, en que se encarga de la dirección espiritual del Seminario Conciliar de Corbún, en Santander. De su paso por el Seminario Santanderino, dejó huella inconfundible por la sólida formación sacerdotal en los jóvenes seminaristas, por su acendrado marianismo, por su cultura y conocimientos teológico-ascéticos.

En aquellos años nuestros Superiores se encontraron con un compromiso extraordinario, al ofrecer la Sagrada Congregación de Propaganda Fide la dirección del Seminario regional de Kaifen en China. El Rmo. P. General y su Gobierno escogieron para presidir una misión de tanta responsabilidad al P. Rojas Anastasio. En documento fechado el 21 de Julio de 1929 le nombra superior de la Misión de China. Contaba a la sazón 45 años; y con el alma emocionada y llena de ilusiones, acepta tan difícil cargo. En los apuntes de los ejercicios espirituales que practicó antes de partir para el “Celeste Imperio” se afianza en seguir siempre y en todo la divina voluntad, se hace cargo de la grave responsabilidad que contrae ante Dios y la Congregación y pide y confía ser instrumento hábil en manos de Dios y de la Sma. Virgen. Todos los resortes y medios serían necesarios ante las enormes dificultades con que tropezaron los dos primeros enviados RR.PP. Rojas y Fogued.

Con un viaje feliz, llegan a Shanghay el 27 de Octubre de 1929. Desde allí escribe al Rmo. Padre General una carta con impresiones optimistas. El 19 de Febrero de 1930, ya en Kaifen, dirige otra carta a su Reverendísima, retratando la cruda realidad del estado del pueblo chino, por la inestabilidad de su organización que fluctuaba entre la guerra y el bandidaje, con peligro de secuestros, robos, malos tratos e incluso amenazas de muerte. La divina Providencia permitió que por aquellos días llegase la guerra con todos sus avatares e incidencias, a las puertas de la Ciudad de Kaifen, donde se hallaban nuestros dos heroicos hermanos. Estos sobresaltos, junto con el clima insalubre y las comidas poco apropiadas dieron al traste con la ya delicada salud de nuestro Padre. Las impresiones de la guerra, el difícil clima y los alimentos tan poco apropiados a su estómago, terminaron con su delicada salud, tronchando los grandes ideales y proyectos que llevó a China de extender el reinado de Cristo y del Corazón de la Virgen.

Regresa de China y tras de una breve estancia en Roma, llega a España donde poco a poco va recuperando las fuerzas. En Marzo de 1931 le vemos de director espiritual del Seminario de Zamora y a unos pocos meses en el de Santander. De 1933 a 1938 desempeña el Cargo de Superior en la misión española de la Rue de la Pompe de Paris. En 1938 es nombrado Superior de Segovia y al reconstituirse la martirizada comunidad generalicia de Madrid, a raíz de la liberación de la Capital de España, el Rmo. Padre General le pone al frente de la Comunidad generalicia de Madrid, primero en la Calle de Galileo e Iglesia de las Comendadoras y luego en la reconstruida casa de Buen Suceso, 22, en cuya Capilla provisional radicó la Parroquia del Corpus Christi.

Desde 1941 a 1946 regenta como Superior la Comunidad de Bilbao, sede entonces de la Curia Provincial de Castilla. A continuación vuelve a nombrársele Superior de la Misión Española de la Rue de la Pompe de Paris, donde no puede llegar hasta entrado 1947 por dificultades que ponían las autoridades francesas en combinación con los funestos refugiados españoles. Ya en Paris, desbarata valientemente las intrigas de unos y otros, y defiende los derechos de la Congregación, triunfando plenamente, merced al auxilio divino y a su prudencia, exquisito trato y fina diplomacia.

El 11 de Septiembre de 1949, al constituirse la Visitaduría Franco-Belga recae sobre sus hombros el cargo de Visitador. Los trabajos y desvelos de estos cargos de tanta importancia y responsabilidad, siempre difíciles, pero mucho más en los años de la postguerra, terminaron con su siempre delicada salud. Una afección cardíaca le tuvo repetidas veces a las puertas de la muerte, cortando las aspiraciones y proyectos que abrigaba con la nueva Visitaduría francesa. Postrado en el lecho de dolor y no pudiendo atender al Gobierno de la Casa de Paris y de la Visitaduría, fue relevado de sus cargos; y en la primavera de 1952 cuando su precario estado lo permitió, vuelve de nuevo a España, a la Patria chica que le vio nacer, para recibir de nuevo las miradas y sonrisas maternales de la patrona de Aranda, la Virgen de las Viñas. Tras de reponerse un poco con los aires natales y con varias alternativas de gravedad, va declinando paulatinamente, sin que logre reaccionar aquel gastado corazón. Postrado en cama, sin poderse levantar edificó a todos con la resignación en sus dolencias y el fervor de su alma, que se dejaba traslucir en los últimos meses por la honda piedad con que recibía la Santa Comunión y sus tiernas invocaciones a la Sma. Virgen.

Convencido del supremo desenlace, recibe por última vez el Santo Viático, pues se le había administrado en varias ocasiones a lo largo de su enfermedad; y confortado con la Extremaunción vuela su alma a Dios acompañada de la Sma. Virgen, cuyo amor de Madre habrá recompensado el acendrado amor de hijo que el P. Anastasio Rojas le profesó todos los días de su vida terrena. Era el seis de Julio de 1953.

DANIEL BOMBíN, C.M.F.

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