ABRIL

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1847 Impedido de predicar por cuestiones políticas, se dedica en Vic a trabajar denodadamente en la Sociedad espiritual de buenos libros (preludio de la Librería Religiosa).

1856 A pesar de haber transcurrido dos meses desde el atentado, aún no ha desaparecido la hinchazón de la mejilla, que con el aire se le irrita y entumece más. Esto y la consciencia de que la persecución continúa le tienen recluido en palacio.

1859 Escribe al Papa una carta de presentación-recomendación de las Constituciones de los misioneros.

EL AUGE (1906-1922)

PRINCIPALES ACONTECIMIENTOS INTERNOS

El 2 de marzo de 1922 moría en Zafra el P. Martín Alsina. En agosto de aquel mismo año se celebraba en Vic el XII Capítulo General (15 de agosto – 12 de octubre). En él fue elegido el P. Nicolás García. En este Capítulo se adaptaron las Constituciones al nuevo  Código (1917), se revisó la observancia en la Congregación, se aconsejó el traslado de la CuriaGeneral a Roma y se trataron los temas del culto, las misiones, los seminarios y la enseñanza.

En 1923 se elevaron a la categoría de Provincias: Fernando Poo (Guinea Ecuatorial), Chile, México, Brasil, Argentina, Colombia y Estados Unidos-Canadá. En 1924 se creó la Vice-Provincia de Italia y en 1925 la de Perú.

El 16 de julio de 1924 se aprobaron definitivamente las Constituciones adaptadas al Código. El Papa Pío XI, por el Breve Inter Religiosas Familias, aprobaba plena y solemnemente la Congregación y felicitaba al Instituto. Ese año se celebraron las bodas de diamante de la Congregación.

JUAN CLARET Y XAMBÓ

Padre de Claret (1774-1854)


Sallent 
 (Barcelona, España). 
Contrajo matrimonio con Josefa Clará. Once fueron los hijos    del matrimonio, seis varones y cinco hembras. Habitaban en una casa alquilada y su padre era    fabricante de telas de algodón, perteneciendo a la clase de menestrales. Pasaban la vida con un cierto desahogo en tiempos de prosperidad para el comercio. Tenían una pequeña fábrica con trabajadores de ambos sexos, ocupándose los unos en tejer y las otras en preparar el algodón antes de ponerlo en el telar. Fue expendedor de la Bula de la Cruzada en Sallent y colector de las rentas que la mensa episcopal tenía en Sallent. Don Juan Arumí leacompañó una vez a Barcelona observando su grande humildad y modestia. El padre decía que era perfecta la sumisión de Antonio a sus mandatos y que por eso se lo proponía a los otros hijos como modelo. Murió el 11 de abril de 1854. El 1 de agosto don Paladio Currius escribía a Claret dándole el pésame.

La virtud de la pobreza

Veo que nos hallamos en un siglo en que no sólo se adora el becerro de oro,como lo hicieron los hebreos, sino que se da culto tan extremado al oro, que se ha derribado de sus sagrados pedestales a las virtudes más generosas… (Aut 358).

Consideré que para hacer frente a este gigante formidable que los mundanosle llaman omnipotente, debía hacerle frente con la santa virtud de la pobreza, y así como lo conocí, lo puse por obra. Nada tenía, nada quería y todo lo rehusaba. Con el vestido que llevaba y la comida que me daban estaba contento. Con unpañuelo lo llevaba todo. Mi equipaje consistía en un breviario de todo el año, unvademécum en que llevaba los sermones, un par de medias y una camisa para mudarme. Nada más (Aut 359).

No tenía dinero, pero tampoco lo necesitaba. No lo necesitaba para caballería, diligencia ni ferrocarril, porque siempre andaba a pie… No lo necesitaba para comer, porque lo pedía de limosna a donde llegaba. No lonecesitaba tampoco para el vestido, porque Dios Nuestro Señor me conservaba laropa y el calzado casi como a los hebreos en el desierto… (Aut 361).

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

 

  • El pueblo en medio del cual vives, ¿te considera una persona pobre?
  • ¿Cómo crees que debes vivir la pobreza en tu ambiente?
  • ¿De qué te cuesta más desprenderte?
  • En el contexto en el que vives, ¿cuál es el signo más claro de la pobreza que podemos dar como misioneros?
  • Párate a pensar en tres cosas que tienes y que no te son necesarias. ¿Podrías desprenderte de ellas?

“La mayor riqueza de la Congregación son las personas. Cada una de ellas es valiosa por lo que tiene de autobiográfico e intransferible” (CPR 49).

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