FEBRERO

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1853. Viaja, hoy y mañana, de Saltadero a Baracoa (Cuba), con su célebre paso por Las Cuchillas.

1857. Inicia visita y misión en Baracoa (Cuba), que durará hasta el 5 de marzo.

1864. Comienza una misión en la parroquia de San Andrés (Madrid).

PRIMERA EXPANSIÓN (1870-1899)

Crónica de la Congregación

En el Archivo General de la Congregación, y entre los papeles del P. José Xifré, figura un Códice inapreciable titulado Crónica de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María. Este manuscrito, juntamente con los Apuntes inéditos del P. Jaime Clotet, bastarían para enorgullecer a un Instituto, porque pocos o ningún Instituto han tenido la dicha de poseer crónicas escritas por sus fundadores con la copia de datos registrados en las nuestras. No puede presentarse testimonio más autorizado de las virtudes de nuestro Padre Fundador ni de la Providencia de Dios sobre la Congregación. El P. Xifré comenzó a escribir esta Crónica histórica de la Congregación el 13 de enero de 1893, a bordo del buque inglés Mendoza mientras navegaba de Panamá a Guayaquil, en aguas del Pacífico. Se ignora cuándo se terminó. El manuscrito se editó por primera vez en Annales de 1915. Cuenta con dos partes: la primera sobre el Fundador y los orígenes de la Congregación y la segunda sobre su desarrollo hasta 1885.

Giovanni Brunelli

Nuncio de España (1795-1861)

Roma (Italia). Delegado apostólico de la Santa Sede en España desde 1847. Fue posteriormente nombrado Nuncio Apostólico, en 1948. La Reina Isabel II le concedió la Gran Cruz de Carlos III. Resolvió el problema de las sedes vacantes, y con D. José Domingo Costa y Borrás preparó el Concordato entre la Santa Sede y España de 1851. Cardenal en 1853 y Prefecto de la Sagrada Congregación de Estudios. Murió en Osimo (Italia). Era Nuncio cuando Claret fue nombrado Arzobispo de Cuba y fue el que le instó a que aceptara el cargo y a resolver la situación en que quedaba la recién nacida Congregación. De sus manos recibió el palio arzobispal. En el viaje a Andalucía con la Reina del año 1862, en el cual participó, pudo observar al P. Claret de cerca en medio del fasto, agitación, banquetes, recepciones. La expresión que usó en frase lapidaria fue: El Excelentísimo Señor Arzobispo Claret es un santo; pero un santo catalán.

El efecto de la misión

Yo te puse como un carro nuevo que trilla armado de dientes serradores; trillarás los montes y los desmenuzarás y reducirás como a polvo los collados (15). En estas palabras el Señor me daba a conocer el efecto que había de causar la predicación y la misión que él mismo me confiaba. Los montes quiere decir los soberbios, racionalistas, etc., etc., y en el nombre de collados quiere que entienda los lujuriosos, collados por donde todos los pecadores vienen a pasar. Yo les argüiré y convenceré y por esto me dice: Los aventarás, y el viento los llevará y los esparcirá el torbellino, y tú te regocijarás en el Señor y te alegrarás en el Santo de Israel (16) (Aut 117).

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

 

  • ¿Meditas con frecuencias que eres un instrumento del Señor para transmitir su mensaje de vida a su pueblo?
  • ¿Has percibido a veces los efectos de tu vida misionera?
  • ¿Cuáles son los desafíos más difíciles que encuentras en tu misión?
  • ¿Qué palabras y signos acompañan tu predicación?

 

“Herederos de generaciones pasadas y beneficiándonos
del trabajo de nuestros contemporáneos,
estamos obligados para con todos y no podemos desinteresarnos
de los que vendrán a aumentar todavía más el círculo de la familia humana”

(Pablo VI, Populorum Progressio, 17).

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