FEBRERO

15

 

1850. Está tan abrumado por diversos trabajos, que en este día tiene tentaciones de muerte… por la tormenta en que me hallo.

1853. En su primera visita pastoral, llega de Tiguabos a Saltadero (actual Guantánamo); en ambos lugares se ha encontrado con que los óleos eran de antes de 1837.

1856. Consigue echar una firma, con el brazo aún vendado tras el atentado.

PRIMERA EXPANSIÓN (1870-1899)

Annales Congregationis

Al inicio comenzaron a publicarse las crónicas de las misiones y de otros ministerios en la revista La Lectura Católica, publicada en Madrid y dirigida por D. José Salamero, gran amigo y bienhechor de los misioneros. Todas las casas estaban suscritas. En ella colaboraba el P. José Mata. Pero no llenaba las necesidades de la Congregación. El 20 de noviembre de 1885 el Gobierno General publicaba el primer número del Boletín Religioso de la Congregación, que posteriormente, en enero de 1889, se llamaría Anales de la Congregación, título que perduró hasta que el Capítulo General de 1934 que incluyó los documentos oficiales en latín pasando a llamarse Annales Congregationis. Su finalidad era informar sobre todo aquello que acontecía en la Congregación, pero también llenar el vacío que suponía la prohibición de la lectura habitual de diarios y periódicos, publicando una selección de noticias más importantes de todo el mundo. Al principio se admitieron suscriptores ajenos a la Congregación, pero pronto el Gobierno General se percató de la improcedencia pasando a ser una revista exclusivamente interna.

Manuel José Miura

Colaborador de Claret (1815-¿?)

Santo Domingo (República Dominicana). Nació el 12 de febrero 1815. En 1827 emigró a Santiago de Cuba. Se ordenó en 1839. Fue párroco de la iglesia de Santo Tomás Apóstol. En 1852 se le confió el cargo de promotor fiscal. De él escribió el P. Claret: Sujeto de bien y de toda mi confianza… muy celoso y virtuoso. Tomó posesión como canónigo de Santiago de Cuba en 1857. El Santo le apreciaba mucho, como se ve por estas expresiones dirigidas a él: Ya sabe que siempre ha habido, hay y habrá entre nosotros la mejor paz y armonía de pareceres. Al morir el deán de Santiago de Cuba, el arzobispo Primo Calvo Lope encargó al P. Claret que propusiera a Miura. Y el Santo, según confesión propia al interesado, lo hizo al instante, ya por ser la voluntad del Sr. actual arzobispo, ya también por la voluntad mía, pues bien sabe usted que le quiero mucho. La Madre París lo nombró albacea de sus bienes en Cuba.

Ordenación presbiteral

En el día 13 de junio de 1835 fui ordenado de presbítero, no por el señor Obispo de Vich, sino por el de Solsona, por estar enfermo el de Vich, de cuya enfermedad murió el día 5 de julio. Antes de la ordenación de sacerdote hice los cuarenta días de ejercicios espirituales. Nunca he hecho unos ejercicios con más pena ni tentación; pero quizás de ningunos he sacado más y mayores gracias, como lo conocí el día en que canté la primera Misa, que fue el día 21 de junio, día de San Luis Gonzaga Patrón de la Congregación, así como la ordenación fue el día de San Antonio, día de mi santo Patrón (Aut 102).

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

 

  • ¿Alguna de tus experiencias más importantes han estado acompañadas de pena y tentación?
  • ¿Te ha parecido reconocer en ellas la abundante gracia del Señor?
  • Ora con las palabras de S.Pablo: “aviva en ti el don que recibiste desde el principio”.
  • Invita a otros a ser “pescador de hombres”.

 

“Para venir a unirse en esta vida por gracia y por amor perfectamente,
ha de ser oscuras de todo cuanto pueda entrar por el ojo,
y de todo lo que se puede recibir con el oído, y se puede imaginar con la fantasía,
y comprehender con el corazón, que aquí significa el alma”

(S. Juan de la Cruz, Subida del Monte Carmelo, II.4.4.).

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