ENERO

17

1849. Está predicando en Tirajana (Gran Canaria).

1850. En estos días, realiza múltiples predicaciones en la ciudad de Tarragona; se hospeda en el palacio arzobispal.

1851. Se pasa el día predicando en Málaga, mientras esperan poder continuar la navegación hacia Cuba.

CONSTITUCIÓN DEL INSTITUTO (1858-1870)

 

La Definición del Misionero

 

Aunque las obligaciones de su cargo no le permitían convivir normalmente con los misioneros, Claret estuvo siempre cercano. Esta fue la razón por la que en 1861 envió desde Madrid al P. Xifré un documento valiosísimo para nosotros: la llamada Definición del Misionero. En ella está resumido el ideal de vida al que aspiró Claret y que quiso transmitir a sus hijos (Aut 494). He aquí el texto de una de las dos redacciones del Fundador: Yo me digo a mí mismo: Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa, que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra; se goza en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Venerable María Antonia Paris

Fundadora (1813-1885)

Vallmoll (Tarragona, España). Fundadora de las Misioneras Claretianas. Ingresó en la Compañía de María en 1841. Desde entonces la idea fundamental de su vida fue agradar a Dios y hacer siempre su voluntad. Y Dios tuvo sus planes para ella. El Señor le hizo ver los males que aquejaban a la Vida Religiosa y su deseo de que se volviera a una fidelidad grande al Evangelio, al estilo de vida de los apóstoles. Ante semejante empresa, el Señor la guió providencialmente hasta Antonio María Claret, sacerdote misionero. En 1850, María Antonia le presentó al P. Claret su proyecto de fundación tal como Dios se lo había inspirado. El P. Claret lo entendió como obra de Dios y la apoyó. Así, el 25 de agosto de 1855, en Santiago de Cuba, nació en la Iglesia un nuevo Instituto. La M. María Antonia París unió acción y contemplación, se hizo caridad para Dios y entrega en el servicio humano. Murió en Reus, donde se conservan sus restos.

Corrección afable

 

En todas las clases de labores que hay en una fábrica completa de hilados y tejidos me ocupó mi padre, y por una larga temporada me puso, juntamente con otro joven, a dar la última mano a las labores que hacían los demás. Y cuando teníamos que corregir a alguno, a mí me daba mucha pena y, sin embargo, lo hacía, pero antes observaba si había en aquella labor alguna cosa que estuviese bien, y por allí empezaba haciendo el elogio de aquello, diciendo que aquello estaba muy bien, sólo que tenía este y este defecto, que, corregidos aquellos defectillos, sería una labor perfecta (Aut 33).

…Así era como de mí los trabajadores siempre recibían con humildad la corrección y se enmendaban; y el otro compañero, que era mejor que yo, pero que no había recibido del cielo el espíritu de dulzura, cuando había de corregir, se incomodaba, les reprendía con aspereza y ellos se enfadaban y a veces ni sabían en qué habían de enmendarse. Allí aprendí cuánto conviene tratar con afabilidad y agrado a todos…, y cómo es verdad que más buen partido se saca de andar con dulzura que con aspereza y enfado (Aut 34).

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

 

  • ¿Cuál es tu reacción ante eventuales correcciones? ¿Te ayudan a crecer?
  • Si fuere necesario, ¿cómo sueles corregir a los demás?
  • Recuerda el nº 55 de las Constituciones: “Solícitos los unos por los otros, si vieran que un hermano se desvía del recto camino… avísenle privado con caridad llena de mansedumbre y humildad, acordándose de la fragilidad propia”.
  • Narra tu experiencia con algún hermano sobre la corrección fraterna: posibilidades, aciertos, novedad, encuentro, libertad, cercanía.

“Yo estoy siempre preparado para dar la vida por Dios.
Y en la misa de cada día me preparo y me ofrezco como víctima por los fines
que el Padre Celestial sea servido. Cada día rezo por el que me va a matar…
Tanto como he querido y he hecho por el obrero y será el obrero quien me matará”

(Bto. Jaume Girón, CMF).

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