ENERO

09

1842.  Fallece el párroco de San Juan de Oló, con lo cual Claret pasa de mero suplente a regente de la parroquia, con más libertad de acción.

1847.  Acaba la predicación de ocho días de misión en Cornudella (Tarragona), donde también había dado Ejercicios Espirituales al clero.

1867. Claret entrega el expediente del arzobispo de Tarragona para la fundación del convento de Enseñanza en Reus.

CONSTITUCIÓN DEL INSTITUTO (1858-1870)

Elección y primeras decisiones del P. J. Xifré

 

Después de la muerte del P. Esteban Sala se procedió a la elección de aquel que habría de ser el Superior General del Instituto. La elección recayó sobre el P. José Xifré el 1 de mayo de 1858. No anduvo remiso en dar los primeros pasos en el gobierno del Instituto que se le había confiado. Ya en 1859 se reunía en Vic la primera Junta General de la Congregación, convocada y presidida por el Fundador, y que se considera como el primer Capítulo General: era el 28 de mayo de 1859, en Vic, con 9 participantes. Ha sido el Capítulo General más breve de nuestra historia: duró una hora, de las 20:30 a las 21:30, y en la misma habitación del Superior. Se tomaron siete resoluciones relacionadas con las reglas. Posteriormente hubo otros dos Capítulos Generales que fueron trascendentales para la Congregación por estar consagrados a la definitiva elaboración y aprobación de las Constituciones: 1862 y 1864, ambos tuvieron lugar en Gracia y fueron presididos por Claret.

Pedro Bach

Oratoriano de Vic (1796-1866)

San Lorenzo de dos Munts (Barcelona, España). Director espiritual de Claret. Estudió en la Universidad de Cervera. Fue coadjutor de la parroquia de Santa Eugenia de Berga. En 1824 ingresó en el Oratorio de San Felipe Neri de Vic. Después de los acontecimientos de 1835 pasó al extranjero y residió en Perpiñán, Niza y Roma. En 1844 fundó en Vic la Casa-asilo de eclesiásticos enfermos, Instituto de los Hermanos de la Purísima Concepción. Fue Prepósito de la Congregación del Oratorio. Cuenta Claret en su Autobiografía (n.85): Me indicaron un Padre de San Felipe Neri llamado Pedro Bach. Con él hice mi confesión general de toda mi vida, y después siempre más continué confesándome cada semana con el mismo Padre, que me dirigía muy bien. Fue uno de los cuatro hombres sabios, virtuosos y de toda confianza a los que Claret consultó antes de aceptar el nombramiento de Arzobispo. Los otros tres fueron Jaime Soler, Jaime Passarell y Esteban Sala.

Reconocimiento de los dones recibidos

 

Para mayor confusión mía diré las palabras del autor de la Sabiduría (Sab 8, 19): Ya de niño era yo de buen ingenio y me cupo por suerte una alma buena. Esto es, recibí de Dios un buen natural o índole, por un puro efecto de su bondad (Aut 18).

¡Oh Dios mío, qué bueno sois! ¡Qué rico en misericordia habéis sido para conmigo! ¡Oh, si a otro le hubierais hecho las gracias que a mí, ¡cómo habría correspondido mejor que yo! Piedad, Señor, que ahora empezaré a ser bueno, ayudado de vuestra divina gracia (Aut 21).

PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

 

Claret reconoce que Dios por su bondad le ha concedido un buen carácter.

 

  • Agradece al Señor los dones que te ha dado.
  • ¿Repercuten estos dones en el bien de tus hermanos?
  • Haz una Lectio Divina de Mt 25,14-30.
  • Enumera los dones y frutos que acompañan tu vida misionera.

“El carisma de cada Instituto tiene que ser vivido dentro de la totalidad de la Iglesia.
La Iglesia es esencialmente una”

(Declaración sobre el patrimonio espiritual de la Congregación,
Capítulo General XVII, I. 4).

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